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17 marzo 2008

Los inicios de la fonografía

El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración.


Thomas Alva Edison



Exposición música mecánica. Los inicios de la fonografía.
Centro de documentación musical de Andalucía.


La música... ¿en directo, o grabada? A mí no me cabe la menor duda: mejor en directo. Pero, como no siempre es posible, no vamos a decir que no a una buena grabación. Desde el día histórico en que Thomas Alva Edison (Alba, para mis alumnos, claramente influenciados por la pasión futbolística) entonara Mary had a little lamb por el rudimentario micrófono de su fonógrafo, o máquina parlante, hasta hoy, que vayamos donde vayamos tenemos un altísimo porcentaje de posibilidades de escuchar algún tipo de grabación, lo queramos o no, se ha recorrido un largo camino. Hoy sólo me voy a detener en los primeros tiempos de este fabuloso avance de la humanidad.

Para que fuera posible la creación del fonógrafo, que es, oficialmente, el primer aparato grabador y reproductor de sonidos, fue necesaria la proliferación de inventos capaces de ejecutar música de modo mecánico. Organillos, cajas de música y pianolas se popularizan durante todo el siglo XIX como consecuencia de los cambios sociales, tecnológicos e industriales, haciendo posible que se difundiera la música mecánica, sin necesidad de un intérprete.








Todos estos inventos pueden ser fabricados en serie, con lo que discos y rollos perforados de papel y cartón empezaron a verse por todas partes. A partir de la invención del teléfono y del telégrafo, el camino estaba preparado. Edison, que era un gran conocedor del telégrafo, empezó con sus experimentos, y en 1877 consiguió registrar su propia voz en una lámina de estaño colocada sobre un cilindro. Así nos lo cuentan en este documental.



Numerosos investigadores se lanzaron a mejorar la idea, sobre todo buscando una mejor calidad del sonido. Los materiales van variando: el pergamino de las primeras membranas es sustituido por la mica, después por el metal: aluminio, cobre... A continuación, materiales plásticos como la baquelita. Las agujas pasan del zafiro al diamante; todo se prueba con tal de mejorar. Se incorpora la bocina, que va a ser una de sus señas de identidad, con vistas a amplificar el sonido: de metal, de cristal, de celuloide, permite la escucha colectiva; los auriculares también nacen en este periodo. Los soportes evolucionan igualmente: el estaño de la primera grabación es sustituido por un cilindro de cera dura. Se busca no sólo mejorar el sonido, sino también la resistencia del frágil soporte.

La grabación tenía que hacerse de manera individual, hasta que en 1901 se consigue hacer copias del cilindro original. En seguida se alcanzan nuevos avances: un cilindro que tiene capacidad de ¡4 minutos!, cilindros de celuloide de mayor resistencia...

¿Cómo se le da movimiento al mecanismo? En principio se utilizaban pedales, como los de la máquina de coser, pero el mecanismo que más se utilizó en estos tiempos era similar al de los relojes: con cuerda, accionados con una manivela; la velocidad se controla mediante un sistema de contrapesos.

Las grabaciones musicales al principio están muy limitadas por cuestiones técnicas. Los intérpretes más valorados de la época desconfiaron de la novedad, y como las grabaciones primeras tenían que realizarse de una en una, sólo podían ejecutarlas los intérpretes de más resistencia física. Muchos instrumentos no son grabados con la fidelidad necesaria, por lo que se desestima su utilización. Las primeras grabaciones nacen de la mano de la expansión imparable de las comunicaciones, con lo que la música comienza a tener una difusión nunca conocida hasta la fecha.

Un ingeniero alemán, Emile Berliner, tiene la feliz idea de sustituir el cilindro por un soporte plano, lo cual incide en la mejor posición de la aguja, con lo que se mejoran a la vez el registro y la reproducción. Corre el año 1888, y ha nacido el gramófono. Los primeros discos son de cristal cubierto por una capa de aceite de linaza mezclado con humo; las agujas reproductoras son de metal. Los primeros gramófonos son utilizados como juguetes, y una de sus primeras utilidades es la publicidad: las empresas graban sus eslóganes para reproducirlos. Después de varios años de investigación, Berliner consigue fabricar en serie los discos, haciendo una matriz que sirve de molde para copiar a gran escala. Así, se fabrican discos de ebonita de dos minutos de duración. De la ebonita, a la vulcanita, y por fin una mezcla de baquelita, pizarra, piedra caliza y otros componentes que seguirán utilizándose hasta la aparición del vinilo, en 1948. Una nota curiosa: los discos europeos realizan la lectura de dentro a fuera, y los americanos, de fuera a dentro. Las bocinas son variadas en tamaño, forma y materiales, y las hay interiores y exteriores. Las interiores facilitan que el gramófono sea más fácilmente transportable: gramófonos portátiles.

Las aplicaciones de las primeras grabaciones están destinadas al ocio, a la enseñanza y a la investigación. También se graban discursos de personajes de la época. La unión con el cine se realizará pronto, mediante la sincronización del proyector y el gramófono; el sistema es conocido como Vitaphone.

Aunque la grabación magnética es prácticamente contemporánea al gramófono (1889), la primera patente de cintas magnéticas no llegará hasta 1930, y su aparición pública se hará en 1935. Abrirá una nueva era en la historia de la grabación y reproducción del sonido, y se llamará Magnetophón.

Un par de muestras de las grabaciones de estos primeros años. Enrico Caruso fue el primer tenor que se prestó a grabar su voz. Aquí está en una grabación de 1902, cantando Amor ti vieta, de la ópera Fedora, de Giordano.



El jazz, de reciente invención en aquellos años, también fue grabado. Otro documento histórico, Livery Stable Blues interpretado por The Original Dixieland Band.



Y, de no haber sido por el invento de la grabación, nunca hubiéramos podido escuchar la voz de un verdadero castrato: Alessandro Moreschi.





Las imágenes y parte de la información proceden del catálogo de la exposición Música Mecánica. Los inicios de la fonografía organizada por el Centro de Documentación Musical de Andalucía, que pertenece a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. El catálogo completo de dicha exposición se encuentra en la Biblioteca virtual de Andalucía. Esta exposición es itinerante y actualmente está depositada en el Instituto de América, Centro Damián Bayón de Santa Fe, en Granada.
Los vídeos 1 y 2 fueron grabados durante la presentación de dicha exposición en el Parque de las Ciencias de Granada.

06 febrero 2008

Albéniz y Sorolla

Una vez más la música y la pintura se dan la mano. Hace unos días escribía mi amigo Tomás sobre una interesante exposición que se puede visitar estos días en Valencia, en la sede del Centro Cultural Bancaja. Se trata de la colección Visión de España que realizó el pintor Joaquín Sorolla por encargo de la Hispanic Society de Nueva York para difundir en Estados Unidos la cultura española. Comenzó esta gran obra en 1911 y la concluyó en 1919. Al ver el precioso cuadro con que ilustraba su entrada, La pesca del atún en Ayamonte, resonó en mi cabeza el repiqueteante ritmo de El puerto, de la Suite Iberia de Albéniz, compuesta más o menos en la misma época y no sé si con el mismo propósito con que Sorolla pintó estos cuadros. Los paralelismos son indudables, ya que en ambos casos resultan ser las obras más ambiciosas que crearon y constituyen un rico mosaico representativo del carácter español y de los paisajes humanos de su patria en aquél momento. Me comprometí a hacer una presentación con la música de Albéniz y los cuadros de Sorolla, y aquí está. Como la Suite Iberia es muy extensa, sólo he cogido la primera de sus piezas, que es la bellísima introducción, Evocación, que no se refiere a ningún lugar concreto sino más bien a una idea lejana, a un sentimiento profundo e inefable de lo que es Iberia para él. Es la primera vez que estos paneles vienen a España, y además de Valencia la exposición va a viajar por varios lugares más, no perdáis la ocasión de visitarla.



La música está interpretada al piano por Alicia de Larrocha.

19 diciembre 2007

Menos mal que ya llegan las vacaciones...

Tired. Fotografía de JKonig

Una canción para terminar el trimestre. I'm so tired. The Beatles. Álbum blanco (1968)

Letra y traducción.

11 diciembre 2007

I can't give you anything but love, baby

Fotografía procedente de Ledoux

Hace muchos años, cuando yo era una niña, adoraba las tardes de los sábados porque podía arrellanarme en el sofá y disfrutar de la película de Sesión de Tarde. En aquellos remotos tiempos sólo había un canal de televisión. Como aún no se habían popularizado los vídeos (si es que existían ya) si querías ver una película, o ibas al cine, o esperabas al sábado para ver lo que el programador había decidido para esa Sesión de Tarde, así, sin elegir. No es que crea que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero tengo la teoría de que, si hubiera podido elegir por aquél entonces, lo más probable es que no hubiera visto montones de películas que me marcaron profundamente y que hicieron que amara el cine. Cary Grant, Errol Flynn, Fred Astaire, Greta Garbo, Bette Davis, Jane Fonda, Paul Newmann, Charles Chaplin... desfilaron ante mis infantiles ojos dejando una huella imperecedera. Reconozco que ahora las posibilidades son mucho más grandes, pero con la tentadora oferta audiovisual y de entretenimiento actuales, y sin una guía razonablemente encauzadora en las familias, nuestros jóvenes corren el riesgo de perderse, no sólo para la música y la literatura, batalla desgraciada e irremisiblemente perdida hace años, sino también para el cine de calidad.


I can't give you anything but love, baby
That's the only thing I've plenty of, baby
Dream a while, scheme a while
We're sure to find
Happiness and I guess
All those things you've always pined for

Gee, I'd like to see you looking swell, baby
Diamond bracelets Woolworths doesn't sell, baby
'Til that lucky day
You know darned well, baby
I can't give you anything but love.

No puedo darte más que amor, cielo
Es de lo único que tengo en abundancia, cielo
Sueña un rato, intriga un rato
Seguro que encontraremos
Felicidad y me imagino
Todas esas cosas que siempre has anhelado.

Caramba, me gustaría verte hecha una reina, cielo
Pulseras de diamantes que no venden en Woolworths, cielo
Hasta ese feliz día
Sabes de puñetera sobra, cielo,
Que no puedo darte más que amor.

Esta pegadiza e ingenua canción fue compuesta en 1928, el texto por Dorothy Fields y la música por Jimmy McHugh. Diez años más tarde apareció en una de mis películas favoritas, Bringing up Baby, de Howard Hawks, conocida en su versión española como La fiera de mi niña. Traducir no es nada fácil, y traducir un título que, además, juega con las palabras, es aún más complicado. Si además hay que conseguir que tenga el atractivo suficiente como para atraer hacia el cine a la mayor cantidad de público posible, es normal permitirse alguna licencia. Para los que no domináis el inglés (me incluyo en este subgrupo de la humanidad, aunque estoy tratando de pasarme al otro bando) bring up se puede traducir como "educar", y baby ya sabéis que se puede traducir de muchas maneras... es un "bebé", pero también es un apelativo cariñoso, algo así como nuestros "cariño" o "cielo"... y en la película es el nombre propio de un leopardo. Así que el título quiere decir algo así como Educando a Baby. Quizás no es muy comercial, y como hemos crecido conociendo la película con su título en castellano estamos acostumbrados e incluso le tenemos cariño.

Como todas las películas que vi en mi infancia y adolescencia, la conocí doblada. Como muchos sabéis, se trata de una deliciosa y disparatada comedia llena de situaciones inverosímiles y diálogos chispeantes con una Katherine Hepburn en una interpretación absolutamente desmadrada de una excéntrica y caprichosa heredera y un encantador Cary Grant representando el papel de sabio distraído en permanente desbordamiento emocional por la inesperada, inexplicable y arrolladora forma de actuar de la Hepburn. Años más tarde la volví a ver en su versión original. Me llevé una agradable sorpresa al escuchar las voces originales de Katherine Hepburn y Cary Grant; la película gana... muchísimo más que lo que se pueda imaginar. Pero todavía me esperaba una sorpresa más. Esa cosa que cantaban, con bastante poca musicalidad, todo sea dicho, los actores de doblaje españoles "Todo te lo puedo dar, menos el amor, Baby" nada tenía que ver con la canción de Fields y McHugh... Escuchad en la versión original la escena en que Susan "presenta" a Baby a David y le explica que I can't... es su canción favorita:



En la versión española apenas si se puede distinguir la música... que además es diferente. ¡¿Por qué?!



En esta otra escena podemos ver y escuchar a Susan y David cantando a dúo para que Baby baje del tejado... (en realidad es un cuarteto, porque los aullidos del perro y los rugidos de Baby también hacen su papel).



Por supuesto en la versión española se insiste en cantar, y mal, una canción diferente.



La recomendación está clara, en esta y en todas las películas... siempre que sea posible, en Versión Original. Los subtítulos sólo son letras, y cuando llevas diez minutos, ni te enteras de que estás leyendo. ¡Que no os den gato por liebre... o por leopardo!

Os dejo con estas cuatro interesantes versiones de I can give you anything but love... ya que nos la escamotearon en la versión española.

Ella Fitzgerald (incomensurable, como siempre: no os perdáis el momento en que imita a Luois).
Benkó Dixieland Band (una excelente banda de jazz húngara: el jazz no sólo viene de Estados Unidos)
Fats Waller y Una Mae Carlisle (dos clásicos indiscutibles, Fats y Una)
Norah Jones (una versión más moderna en la voz de esta espléndida cantante)

La primera versión es de los Mills Brothers. El texto procede de la Wikipedia, y la traducción es de Luis Domínguez.

09 diciembre 2007

Despedida a Stockhausen


El pasado miércoles nos ha dejado Karlheinz Stockhausen, uno de los compositores más importantes e influyentes del siglo XX. Ha sido pionero en varias de las corrientes esenciales de la música de vanguardia (serialismo integral, música electrónica, música electroacústica, indeterminación, aleatoriedad, citas...) y aunque su música no sea fácil de escuchar es importante acercarse a ella para comprender un poco mejor el desarrollo del arte actual.




En su obra Hymnen se incorporan palabras y melodías de muchos himnos nacionales diferentes en una ejecución en la que se combinan sonidos electrónicos con voces e instrumentos. Según palabras del propio Stockhausen, "la intención no es interpretar, sino oír material musical conocido antiguo, preformado, con oídos nuevos, para asimilarlo y transformalo con una conciencia musical actual". Esto representa un modo totalmente nuevo de relacionar la música del presente con la del pasado.


De Historia de la música occidental, de Donald J. Grout y Claude V. Palisca. Alianza Música .

26 noviembre 2007

Scott Joplin y Marvin Hamslich dan El golpe

Estos días que he estado trabajando sobre los orígenes del jazz, al escuchar diferentes ragtimes he estado recordando sin cesar la maravillosa película que ha convertido en inmortal, para gran parte del público actual, la música de Scott Joplin. La banda sonora de The Sting (El golpe, en español) fue realizada por Marvin Hamslich, y le proporcionó un óscar a la mejor banda sonora adaptada. Esto sucedió en 1973 y, además de esta estatuilla, logró otras dos en ese mismo año: uno a la mejor banda sonora original y otro por la mejor canción, ambas de la película The way we were (Tal como éramos, como fue traducida por estos pagos). Barbra Streisand era la intérprete de aquella canción. Debió irse contento el bueno de Marvin aquella noche...

La música de The Sting es, para mi gusto, perfecta. Da el pulso preciso a la película, ayuda a caracterizar a los personajes, no estorba en ningún momento, es una aliada inmejorable. Muchas veces la música guarda una relación temporal con lo que se narra en la película, otras veces se producen anacronismos (buscados o no) más que evidentes... ambas posibilidades pueden resultar beneficiosas para la historia o por el contrario, echarla a perder. En este caso la acción se sitúa en el año 1936 y la música que se escucha es de finales del XIX o principios del XX... Scott Joplin, el autor de la mayoría de las piezas que podemos escuchar en ella, murió en 1917, casi veinte años antes de los hechos que se narran. Este anacronismo no interfiere para nada en la ambientación, y es tan grande la identificación de la música con la trama y la psicología de los personajes que, ni conociendo el dato, llega a molestar.

Como supongo que muchos sabréis, un ragtime es un tipo de música que causó furor en Estados Unidos especialmente en la primera década del siglo XX. Se interpretaba al piano, y musicalmente se caracteriza por tener un ritmo normalmente binario (como el de las marchas) en el acompañamiento (con un machaqueo continuo de corcheas) y abundantes síncopas y cambios de acentuación en la melodía. Este estilo musical se popularizó, además de por su carácter desenfadado y divertido, porque se vendía en rollos perforados para los pianos mecánicos o pianolas que solía haber en bares y locales de alterne, con lo que no hacía falta que hubiera un pianista: el mecanismo se encargaba de proporcionar esta música, rítmica y jocosa, sin tener que pagar el sueldo al intérprete. Scott Joplin, un pianista negro de formación clásica, se hizo enormemente popular gracias a este estilo, en especial por su Maple Leaf Rag (un auténtico best-seller, del que se vendieron decenas de miles de partituras y rollos de pianola); fue completamente olvidado después de su muerte, y posteriormente fue rescatado del olvido gracias a The Entertainer, el ragtime que aparece al principio de The Sting.

Muchas veces tengo la sensación de que las películas tienen demasiada música... reconozco mi deformación profesional, y que el oído se me va detrás de los sonidos quizás más de lo normal; hay películas de gran calidad que me han llegado a exasperar por el abuso de la música no diegética. Este no es el caso, evidentemente. Son contados los fragmentos en los que aparece un sonido musical, y la música está tan perfectamente unida a su momento que roza la perfección... Las partituras originalmente creadas para el piano son a veces orquestadas, se aceleran en ocasiones, a veces se ralentizan, pero siempre están al servicio de la historia. Os traigo las secuencias en las que hay música para que juzguéis por vosotros mismos y os animéis a ver la película los que no la conocéis, o a volverla a ver los que sí.

The Enterteiner. El comienzo de la película es casi como una obertura de ópera. Las imágenes de los personajes acompañadas de este ragtime nos presentan el ambiente pícaro y burlón que va a estar presente en toda la película. Es un sabroso aperitivo, una promesa de diversión.


The easy winners. Tan adecuado el título como la propia música... tras un timo perfecto, Johnny Hooker (Robert Redford) invierte sus ganancias. ¿Seguro que Scott Joplin no había leído el guión cuando escribió esta música?




El momento más triste de la película es el de la muerte de Luther, el maestro timador con el que trabaja Hooker. Hamlisch hace para este momento un arreglo de la serenata mexicana Solace, de la que sólo se escuchan unos compases a modo de marcha fúnebre. Posteriormente, se recupera la melodía original para enlazar esta escena con el capítulo siguiente de la película, en el que Hooker marcha a Chicago en busca de Gondorff (Paul Newman), uno de los mejores timadores del momento, para aprender de él el oficio "a lo grande".




Pine Apple Rag. Gladiolus Rag. Hamlisch funde dos rags para ilustrar otra nueva escena: el cambio de imagen al que Henry somete a Johnny forma parte de la preparación del próximo golpe... El Golpe.




Una persecución trepidante se convierte, por obra y gracia de la música, en una hilarante danza. Como siempre, Hooker consigue escapar.



La secuencia más poética de la película es la de la noche anterior al gran día. La serenata Solace, de nuevo, ahora para mostrarnos a los protagonistas en la intimidad y en toda su soledad... Hooker pasa la noche con la camarera, uno de los inolvidables personajes secundarios de esta película, una mujer con pasado y aparentemente sin futuro. Ni Hooker ni Gondorff pueden dormir. Gondorff pierde, por una vez, su aire socarrón, y se aparece nervioso y vulnerable. La música es un bálsamo, un respiro antes del frenético desenlace.




La secuencia final es un verdadero mecanismo de relojería. Como la otra gran escena de la pelícual, la partida de cartas en el tren, carece de música. La música reaparece antes de que hayamos podido asimilar que todo ha salido bien, y así, los compases de The Enterteiner nos acompañan a la despedida de los dos protagonistas inolvidables de esta increíble aventura. Y con ese buen sabor de boca, los títulos de crédito son acompañados por The Rag Time Dance, un brillante final para esta deliciosa farsa.



Las músicas proceden de dos versiones diferentes. Una, la de piano solo, está grabada a partir de los rollos originales de Scott Joplin para los pianos mecánicos de la época. La otra son arreglos para violín y piano de Itzhak Perlman interpretados por él mismo al violín con el acompañamiento de André Previn, al piano.

07 noviembre 2007

Otoño en Nueva York

El jazz ha llegado a Albacete. En estos días se está celebrando el festival de jazz, casualmente al mismo tiempo que estoy preparando el próximo tema de clase sobre los orígenes del jazz. Os propongo un paseo por Nueva York de la mano de Vernon Duke, Ella Fitzgerald y Louis Armstrong.





Autumn in New York
Why does it seem so inviting
Autumn in New York
It spells the thrill of first-nighting

Glittering crowds and shimmering clouds
In canyons of steel
They're making me feel - I'm home

It's autumn in New York
That brings the promise of new love
Autumn in New York
Is often mingled with pain

Dreamers with empty hands
They sigh for exotic lands

Its autumn in New York
Its good to live it again

Autumn in New Nork
The gleaming rooftops at sundown
Oh, autumn in New York
It lifts you up when you run down

Yes, jaded rou‚s and gay divorc‚es
Who lunch at the ritz
Will tell you that its divine

This autumn in New York
Transforms the slums into mayfair
Oh, autumn in New York
Youll need no castles in Spain

Yes, lovers that bless the dark
On the benches in central park
Greet autumn in New York
It's good to live it again

Autumn in new york
That brings the promise of new love
Autumn in New York
Is often mingled with pain

Dreamers with empty hands
They sigh for exotic lands

Its autumn in New York
It's good to live it again

El texto es de Lyrics Freak.
Las imágenes son todas de Flickr. Dado que son muchas no he consignado las referencias, pero si alguien cree que he vulnerado sus derechos, que no dude en decírmelo para que las retire de inmediato.

30 octubre 2007

Porgy and Bess, de Gershwin

Jazzclub Porgy and Bess, fotografía original de Jacqscheele

El próximo viernes, 2 de noviembre, se va a representar en el Teatro Circo de Albacete la ópera Porgy and Bess, del compositor estadounidense George Gershwin. Como todos sabéis, este autor está a caballo entre la música culta y la música popular, entre el jazz y las salas de concierto, entre el musical y la ópera. Y tanto es así, que su estilo recibe las influencias del jazz y la música sinfónica y al mismo tiempo influye en ambas músicas en un peculiar viaje de ida y vuelta. Su obra más ambiciosa es esta ópera que vamos a tener el placer de escuchar en directo, Porgy and Bess, que superó en sus primeras representaciones las reticencias e incomprensiones del público y de algunos críticos para pasar a convertirse en una ópera aceptada y muy representada, casi casi la ópera oficial de los Estados Unidos.

Dado que en su esencia está el sintetizar lo ligero y lo sinfónico, el jazz y la música histórica europea, es posible disfrutar de versiones bien dispares de esta obra, y que resulten a nuestros oídos lícitas y genuinas por igual. El fragmento más conocido de esta obra, Summertime, ha sido interpretado una y otra vez... decidid vosotros cuál es el estilo en que preferís escucharlo:


Leontyne Price




Ella Fitzgerald y Louis Armstrong




Renee Fleming




Billie Holliday




Janis Joplin

24 octubre 2007

Carmen, de Saura

En los medios de comunicación se han hecho eco estos días del aplazamiento de la inauguración de la temporada de ópera en el Palau de les Arts de Valencia, como consecuencia de las fuertes lluvias que han ocasionado daños en el suntuoso edificio. Lo que más me sorprende de esta noticia es que la ópera que inaugura la temporada, según varias emisoras de radio, es Carmen, de Saura. No es Bizet, autor de la partitura, ni Lorin Maazel, director musical, sino el director de escena quien asume el protagonismo de la obra. Durante el barroco fueron los cantantes los que mandaban, por encima de los compositores. En este mundo visual son los directores de escena quienes, a veces de manera justificada y a veces no, a veces respetuosos con la obra y a veces con ánimo de crear polémica (que hablen de mí aunque sea mal) los que gobiernan en la obra de arte.
Aunque no se trata de ópera, sino de ballet, os propongo que veáis este montaje de La Consagración de la Primavera de Stravinski, y que reflexionéis acerca del poder y la responsabilidad de los directores de escena.

30 septiembre 2007

La melodía

Melodía. Fotografía original de Leticleide

Buscamos melodía en el diccionario, y encontramos estas definiciones:

(Del lat. melodĭa, y este del gr. μελῳδία).

1. f. Dulzura y suavidad de la voz o del sonido de un instrumento musical.

2. f. Mús. Composición en que se desarrolla una idea musical, simple o compuesta, con independencia de su acompañamiento, en oposición a armonía, combinación de sonidos simultáneos diferentes, pero acordes.

3. f. Mús. Cualidad del canto por la cual agrada al oído.

4. f. Mús. Parte de la música que trata del tiempo con relación al canto, y de la elección y número de sones con que han de formarse en cada género de composición los períodos musicales, ya sobre un tono dado, ya modulando para que el canto agrade al oído.


Yo suelo dar esta definición a mis alumnos: una melodía es una sucesión de sonidos de alturas diferentes que tienen como finalidad expresar una idea musical.

Decir que los sonidos son sucesivos es importante para remarcar la diferencia con la armonía, y que la finalidad es expresar una idea musical también tiene importancia porque es lo que diferencia una melodía de cualquier serie de notas interpretadas al azar. Como todas las definiciones "pedagógicas" ha de ser tomada con pinzas, porque de tanta simplificación terminan por resultar, de algún modo, falaces... y si no, vamos a observar cómo con el ingenio suficiente se puede componer una melodía memorable saltándose el punto dos de la definición: sonidos de diferente altura.

Beethoven, en el 2º movimiento de su Séptima Sinfonía realiza un magistral ejercicio de composición... a la vez que fulmina mi definición de melodía. Cuatro compases y medio repitiendo la misma nota: mi, mi-mi, mi, mi, mi, mi-mi, mi, mi, mi, mi... No contento con esto, cuando llega a sol, se instala ahí: sol, sol, sol, sol-sol, sol... sol, sol-la. No parece muy prometedora una melodía así, con sólo tres notas en ocho compases. La segunda frase se mueve un poquito más, pero termina con el insistente mi, mi-mi, mi, mi, mi, fa-sol, la. Alguien puede pensar... si el ritmo es variado, esa melodía puede ganar algo... nada más lejos de las intenciones de Beethoven. El ritmo es tan absolutamente monóntono como la melodía: negra, dos corcheas, dos negras... que se repiten insistentemente durante 24 compases... permitiéndose, como única variación, sustituir una de las dos negras por un silencio en los finales de frase. Vaya material. ¿Qué puede hacer un genio con una cosa tan "aburrida"? Convertirla en una pieza emocionante. No parece tarea fácil... pero lo logra. He aquí el resultado.

Beethoven. Séptima sinfonía. 2º movimiento, Allegretto.

Nikolaus Harnoncourt y The Chamber Orchestra of Europe.

Cambiando totalmente de estilo, hay una canción brasileña que también utiliza la repetición de la altura del sonido con un éxito notable, la Samba de una nota sola (Samba de uma nota só), de Antonio Carlos Jobim, creador del estilo llamado bossa nova y uno de los más importantes autores de la música popular (no sólo brasileña) del siglo XX. En realidad no es de una sola nota, sino de dos... tampoco parece muy interesante a priori, pero si añadimos una interesante armonía y el subyugante ritmo de la bossa nova, el efecto supera con mucho la variedad del material.

Jobim. Samba de uma nota só

Eis aqui este sambinha feito numa nota só
Outras notas vão entrar mas a base é uma só
Esta outra é consequência do qua acabo de dizer
Como eu sou a consequência inevitável de você

Quanta gente existe por aí que fala tanto
E não diz nada ou quase nada
Já me utilizei de toda a escala
No final não sobrou nada não deu em nada

E voltei pra minha nota como eu volto pra você
Vou contar com a minha nota como eu gosto de você
E quem quer todas as notas ré, mi, fá, sol, lá, si, dó
Fica sempre sem nenhuma fica numa nota só

Esta es sólo una pequeña samba
Creada con una sola nota
Otras notas, seguro, han de seguirle
Pero la raíz sigue siendo esa nota...

Ahora esta nota nueva es consecuencia
De la que acabamos de pasar
Como estoy predestinado a ser
Tu inevitable consecuencia...

Hay tanta gente
Que habla y habla y habla
Y no dice nada o casi nada

Sé que he agotado toda la escala
Y al final he llegado a nada
O casi nada

Regresé entonces a mi primera nota
Como debo regresar a ti
Pondré en esa única nota
Todo el amor que siento por ti

Todo aquel que busque toda la serie
Do-re-mi-fa-so-la-si-do
No hallará serie alguna
Mejor toca una nota conocida

Astrud Gilberto

Letra: Bossa nova guitar
Traducción: Om First

26 septiembre 2007

Brahms... y El Corte Inglés


Brahms... pocas melodías hay, de los miles, millones, trillones de melodías que se han escrito o pensado en el mundo, que puedan competir en capacidad de transmitir emociones, en belleza, en humanidad, en embrujo, en sensibilidad... con las melodías compuestas por Johannes Brahms. Son depositarias de tanta entidad, tanto peso, que se abren paso sin necesidad de empujar, gritar o fingir. Se alzan, se elevan por su propia personalidad y se quedan ahí, convenciendo y enamorando con su sobriedad, con su infinita perfección.

De entre todas las numerosas melodías que compuso, hay una especialmente sobrecogedora. Es el tema del tercer movimiento de su tercera sinfonía. Estos días anda por ahí en la tele una y otra vez, ya que la han utilizado como música de la campaña de otoño de El corte inglés... bueno, pero no han tomado la música compuesta por Brahms, cuya hermosa melodía es completada por una armonización, orquestación, estructura formal... que están a la misma altura. No. Han utilizado una versión de Jane Birkin que triunfó en las listas de éxitos allá por los (según mis adolescentes alumnos) remotos años ochenta del siglo XX, concretamente en 1983. Esta cantante se popularizó por tener una voz pequeña, infantil, que contrastaba con el erotismo y la provocación de sus interpretaciones. Así, la canción Baby alone in Babylon toma esta frase de Brahms y en lugar de continuar, ya puestos, con la segunda melodía del movimiento, perfectamente equilibrada, consecuente y contrastante en su radiante modo mayor con la pesadumbre y desolación de la melodía principal... culmina con una nadería, una banalidad absoluta.

Los publicistas de El Corte Inglés, que no son tontos, tan sólo han utilizado para su campaña la parte de Brahms. No soy enemiga de las versiones, ni de la fusión, todo lo contrario. Pero cuando tienen algo que aportar, cuando ofrecen una nueva visión, cuando enriquecen o sacan a relucir aspectos nuevos que quedan oscurecidos u ocultos. Eso se produce en muchas ocasiones, y así la música revive, vive una nueva existencia. Creo que este no es el caso. Os invito a escuchar el Tercer movimiento de la Terera Sinfonía de Brahms, Poco allegretto, en la interpretación de Rafael Kubelik al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara. Para que resuene en vuestros oídos la pura belleza en lugar de la pura ñoñería.

04 septiembre 2007

Arnold Schönberg y Pierrot Lunaire

Después de que ninguno de mis alumnos "acertara" (cuando el examen es de tipo test, ellos lo llaman así) en el examen de recuperación que hicimos ayer que el compositor más importante del dodecafonismo fue Arnold Schönberg, no me queda más remedio que poner aquí la presentación que hice para escuchar en clase la Oración a Pierrot, número 9 de la obra capital del atonalismo Pierrot Lunaire... la primera vez que la puse uno de mis alumnos me miró muy serio y me preguntó: ¿es que quieres que tengamos pesadillas?

27 agosto 2007

Federico García Lorca

Porque en todas partes García Lorca encontraba un piano.

Rafael Alberti.



Anda jaleo. La Argentinita (voz) y Federico García Lorca (piano).



Una tarde de sábado de los primeros días del verano, paseando por una Granada cálida y adormecida, no sé muy bien cómo ni por qué, mis pasos me llevaron hasta la huerta de San Vicente. Entre todos los recuerdos que se guardan allí de una familia, un poeta y un pedazo triste (penosamente triste) de la historia, me conmovieron especialmente dos cosas. La primera, el piano. Automáticamente me vino a la memoria este texto de Rafael Alberti, uno de los más bellos retratos literarios que recuerdo haber leído:

Era García Lorca entonces un muchacho delgado, de frente ancha y larga, sobre la que temblaba a veces, índice de su exaltada pasión y lirismo, un intenso mechón de pelo negro, "empavonado", como el de Antonio Camborio de su romancero. Tenía la piel morena, rebajada por un "verde aceituna", término comparativo éste que se emplea mucho por Andalucía, la tierra española más rica en olivares. Su cara no era alegre, aunque una larga sonrisa, transformable rápidamente en carcajada, pusiera en ella esa expresión de contagioso optimismo, de fuego desbocado, que tan perdurable recuerdo dejara, incluso en aquellos que tan sólo le vieron un instante.

El aspecto total de Federico no era de gitano, sino de ese hombre oscuro, bronco y fino a la vez, que da el campo andaluz. Una descarga como de eléctrica simpatía, un hechizo, una irresistible atmósfera de magia para envolver y aprisionar a sus auditores, se desprendían de él cuando hablaba, recitaba, representaba veloces ocurrencias teatrales, o cantaba, acompañándose al piano. Porque en todas partes García Lorca encontraba un piano.

Uno grande, de cola, estuvo siempre abierto para el poeta en la sala de cursos y conferencias de aquella casa madrileña de los estudiantes. Si existe aún y hoy levantáramos su tapa, veríamos que guarda años enteros de melodías romancescas y canciones de España. La voz, las manos de Federico están aferradas en su caja sonora. Porque Federico era el cante (poesía de su pueblo) y el canto (poesía culta): es decir, Andalucía de lo jondo, popular, y la tradición sabia de nuestros viejos cancioneros. Aunque en casi todos los poetas contemporáneos del sur, con Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez a la cabeza, pueda encontrarse esta misma veta, este recuperado hilillo de agua transparente, es García Lorca quien con más fuerzas y continuidad representa esta línea. Su primer libro -impresiones y paisajes-, libro de prosas poco conocido, aparece dedicado a su maestro de música, a su profesor de piano. Dato revelador. Arranque rítmico y melódico de su poesía. Federico cantaba y se acompañaba, en ese piano que para él se abría en todas partes, con un gusto y una gracia muy suyos, reinventando las melodías y palabras semiolvidadas de esos canto y cantes, sustituyendo las fallas de su memoria con añadidos de su invención. Es decir, era una fuente de poesía popular, que manaba con el mismo chorro, lleno de torceduras, ausencias e interrupciones que el verdadero que alimenta la memoria del pueblo. Aquel piano de cola, en aquel íntimo rincón de la Residencia, junto a aquella ventana por donde la madreselva florecida asomaba su olor, recordará mejor que nadie la capacidad asombrosa de transformación, de recreación, de adueñamiento de lo de nadie y lo de todos, haciéndolo materia propia, que, como un Lope de Vega, poseía Federico.

¡El Pleyel aquel de la Residencia! ¡Tardes y noches de primavera o comienzos de estío pasados alrededor de su teclado, oyéndole subir de su río profundo toda la millonaria riqueza oculta, toda la voz diversa, honda, triste, ágil y alegre de España! ¡Época de entusiasmo, de apasionada reafirmación nacional de nuestra poesía, de recuperación, de entronque con su viejo y puro árbol sonoro!


Rafael Alberti. Imagen primera de... Buenos Aires, Losada, 1945.



La segunda cosa emocinante de la visita no fue un objeto, sino un poema. Sobre el escritorio del poeta había un libro abierto. La guía que nos acompañaba preguntó a mi hijo que si quería leer el poema. La voz infantil se alzó, seria y pausada, sobre el silencio de aquella tarde de verano:

Despedida

Si muero.

dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo.)

El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento.)

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!

Federico García Lorca

El propietario de la voz calló y un breve silencio lo envolvió todo. Los mayores contagiamos nuestra seriedad a los niños, que permanecieron inmóviles como pocas veces. Y la magia del momento me hizo sentir la responsabilidad de transmitir el legado impagable de nuestra cultura a esos niños que hoy recitan hermosamente, inconscientemente. Para que no se olvide. Para que no se pierda.

El texto del poema Despedida procede de la página sobre Federico García Lorca http://users.fulladsl.be/spb1667/cultural/fglorca.html#suobra

Cuatro versiones (bien diferentes) del Café de Chinitas, en este pequeño homenaje al músico, al poeta, al hombre.

La Argentinita (voz) y Federico García Lorca (piano)
Carmen Linares
Teresa Berganza y Narciso Yepes
Pedro Iturralde y Paco de Lucía


30 junio 2007

Entre sol y sol...

Sombrilla. Foto original de f64argentina

... no me resistiré a seguir poniendo por aquí un poco de música, algún vídeo, alguna foto... pero también descansaré. Así que hoy me despido, pero sólo intermitentemente.


Os dejo con una de mis últimas andanzas: unas frescas y relajantes imágenes de la Alhambra, con fondo musical de Isaac Albéniz. Supongo que muchos conoceréis la anécdota de este grandísimo compositor y pianista español, que no fue admitido para estudiar en el Conservatorio de París, a pesar de su precoz y reconocido talento, ya que rompió los cristales de tan venerable institución de un balonazo... claro que sólo tenía 6 añitos....

La Alhambra podrá ser elegida o no maravilla del mundo: todos sabemos que lo es.


¡Feliz verano a todos!

SÍ A LAS VACACIONES



26 abril 2007

Gershwin


En la imprescindible Web de Música de Carme Miró tenemos una actividad muy interesante para adentrarnos en la música de George Gershwin de la mano de las TIC: la webquest Viajando con Gershwin. La propuesta es realizar un programa de radio sobre una tarea de investigación. La probaremos en este tercer trimestre, y ya os comentaré los resultados.

03 abril 2007

Contratenores y castrati

Mientras me daba un paseo por youtube en busca de materiales para clase, leí un comentario (el de bunnycatch3r) que me trajo a la memoria una anécdota que me sucedió hace unos cuantos cursos. Dos alumnas que acababan de regresar de un intercambio en Francia me abordaron por el pasillo para decirme, emocionadas: "¡Vimos un castrato cantando en las calles de París!"

Cuando sale en clase el tema de los castrati, los chavales que nunca han oído hablar de ello se sorprenden sobremanera. Algunos no lo entienden, y tiene su gracia ver cómo los conocedores del asunto se lanzan a explicarlo con enorme expresividad acompañada de enérgicos gestos a sus compañeros... que con no menos exageración se espantan y horrorizan haciendo grandes gestos de dolor... especialmente los chicos. Creo que es tal la conmoción que sufren al conocer esta práctica que, por mucho que yo trate de poner las cosas en su sitio y subraye la importancia de no confundir con los contratenores, no terminan de asimilar, y luego pasa lo que pasa...

Parece ser que ambas voces, igualmente artificiosas aunque bien distintas en su modo de producirse, tienen un origen común: la prohibición a las mujeres para formar parte de algunos coros. En los lugares en los que la castración de niños antes de la adolescencia no estaba bien vista, se recurrió a la técnica del falsete para lograr voces agudas en ausencia de mujeres, dando lugar a una importante escuela de contratenores, que pueden ser, al igual que las voces femeninas, sopranos, contraltos o mezzosopranos.

Aunque sus orígenes estén ligados a la música coral religiosa, pronto la ópera, espectáculo favorito del siglo XVIII, adoptó a los castrati como sus voces preferidas en su afán por mostrar lo extraño, lo diferente, lo exótico, lo artificial, lo sorprendente... Como hace ya varios años del revuelo que causó el estreno de la película Farinelli, sobre el famoso castrato Carlo Broschi, para el gran público vuelve a ser casi desconocida la historia de aquellos legendarios cantantes de ópera barrocos para los que se escribían los mejores papeles protagonistas y que eran aclamados por toda Europa.


Hoy no existe ningún castrato... afortunadamente. No podemos saber cómo sonaban ya que tan sólo se conservan algunas grabaciones del último de esta estirpe, Alessandro Moreschi, que escuchamos con curiosidad y que debido a lo precario de la tecnología de los primeros años del siglo XX y a que este cantante, a juzgar por lo que se oye, no tenía ni muy buenas cualidades ni muy buena escuela, esta escucha es, cuanto menos, decepcionante...



La voz de la película Farinelli fue conseguida grabando dos voces diferentes, la de la soprano Ewa Mallas Godlewska y la del contratenor Derek Lee Ragin, y mezclándolas en un estudio de grabación utilizando las más modernas técnicas -de los años 90- para conseguir la homogeneidad necesaria para que parecieran de la misma persona. He aquí una muestra: se trata del aria de Rinaldo Lascia chio pianga, de Händel.


La voz de los contratenores es muy distinta de las voces de hombre y de las de mujer. He presenciado cómo sorprende enormemente a la gente que no está muy habituada a escucharla, y he de confesar mi debilidad por este artificioso timbre: si he de elegir entre una contralto y un contratenor para cualquiera de las arias de oratorios y pasiones barrocas, me quedaré con el contratenor. Os propongo la misma aria, Erbarme dich, de la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach, en versión masculina y femenina, para que opinéis...





Y no puedo evitar hacer una pequeña incursión a la música disco... durante los años 70 y los primeros 80 se popularizaron enormemente algunos grupos cuyos cantantes solistas utilizaban sistemáticamente el falsete: os dejo aquí una muestra de que nada tienen que ver los castrati con estos melenudos cantantes de pelo en pecho que, si han sido despojados de sus atributos masculinos, desde luego no ha sido antes de la pubertad, como necesariamente ha de ser en el caso de los castrati...


SÍ A LA MÚSICA

24 marzo 2007

Canciones de primavera

Nubes y sol. Fotografía de scubafish 2001

Con el cambio climático no sé dónde va a quedar la larga tradición de saludar a la primavera, de dar la bienvenida con música a los tímidos rayos de sol que nos acarician la piel a la salida del largo túnel del invierno... o de lo que quedó de él.


Os propongo tres músicas bien distinas para recibir a nuestra incipiente primavera.


Canción de primavera. (Spring song). Carol inglés anónimo (siglos XII-XIII).

Canción de primavera. (Frühlingslied). Felix Mendelssohn.

Aquí viene el sol. (Here comes the sun). The Beatles.



SÍ A LA MÚSICA

02 febrero 2007

La ópera de tres centavos

Los próximos días 6 y 7 de Febrero, martes y miércoles, se va a representar en el Teatro Circo la Ópera de tres centavos, de Kurt Weill sobre textos de Bertolt Brecht. Está basada en la ópera balada La ópera del mendigo, del inglés John Gay, que fue ideada como parodia y sátira de la corrupción en la sociedad inglesa del siglo XVIII. Igual que la obra de Gay fue rupturista e innovadora, la de Weill no lo es menos: se estrenó en Berlín en el año 1928, fijáos qué momento, y a base de personajes marginales, argumento fragmentado, música con
influencias del jazz y el music hall, escenografía casi inexistente... pretende que el público no se implique emocionalmente sino que sea capaz de reflexionar y sacar sus propias conclusiones... algo absolutamente impensable en la ópera al uso. Fue prohibida por los nazis (lo cual ya la hace sospechosa de ser interesante) porque consideraron que estaba hecha por degenerados y algunos de sus números han sido reinterpretados por los más diversos músicos en todos los estilos, desde Louis Armstrong hasta Ute Lemperer, pasando por Frank Sinatra y The Doors. Como tengo serias dificultades para elegir, os pongo dos versiones de la conocidísima Balada de Mack el Navaja: decidid vosotros cuál os gusta más.

Ute Lemperer. DIE MORITAT VON MACKIE MESSER




DIE MORITAT VON MACKIE MESSER

Und der Haifisch, der hat Zähne
Und die trägt er im Gesicht
Und Macheath, der hat ein Messer
Doch das Messer sieht man nicht.

Und es sind des Haifischs Flossen
Rot, wenn dieser Blut vergießt
Mackie Messer trägt 'nen Handschuh
Drauf man keine Untat liest.

An der Themse grünem Wasser
Fallen plötzlich Leute um
Es ist weder Pest noch Cholera
Doch es heißt: Mackie geht um.

An'nem schönen blauen Sonntag
Liegt ein toter Mann am Strand
Und ein Mensch geht um die Ecke
Den man Mackie Messer nennt.

Und Schmul Meier bleibt verschwunden
Und so mancher reiche Mann
Und sein Geld hat Mackie Messer
Dem man nichts beweisen kann.

Jenny Towler ward gefunden
Mit 'nem Messer in der Brust
Und am Kai geht Mackie Messer
Der von allem nichts gewußt.

Wo ist Alfons gleich, der Fuhrherr?
Kommt er je ans Sonnenlicht?
Wer es immer wissen könnte
Mackie Messer weiß es nicht.

Und das große Feuer in Soho
Sieben Kinder und ein Greis
In der Menge Mackie Messer, den
Man nichts fragt, und der nichts weiß.

Und die minderjähr'ge Witwe
Deren Namen jeder weiß
Wachte auf und war geschändet
Mackie welches war dein Preis?


LA COPLA DE MACKIE NAVAJA

Y el tiburón, que tiene dientes
Y los lleva en plena cara
Y Macheath, que tiene una navaja
Aunque la navaja no se ve.

Y son las aletas del tiburón
Rojas, cuando éste derrama sangre
Mackie Navaja lleva un guante
En el que no se lee crimen alguno.

Al agua verde del Támesis
Caen personas de repente
No es peste ni cólera
Pero eso significa que Mackie anda cerca.

Un hermoso sábado azul
Yace un hombre muerto en la playa
Y alguien gira por la esquina
A quien llaman Mackie Navaja.

Y Schmul Meier sigue desaparecido
Y algunos otros hombres ricos
Y su dinero lo tiene Mackie Navaja
A quien nada pueden achacar.

Jenny Towler fue encontrada
Con una navaja en el pecho
Y por el muelle anda Mackie Navaja
Que por nada de todo ello es conocido.

¿Dónde está ahora Alfons, el transportista?
¿Sale alguna vez a la luz del sol?
Quien siempre podría saberlo
Macke Navaja no lo sabe.

Y el gran incendio en Soho
Siete niños y un anciano
En la multitud Mackie Navaja, a quien
Nada le preguntan, y que nada sabe.

Y la viuda menor de edad
Cuyo nombre todos saben
Se despertó y fue deshonrada
Mackie ¿cuál fue tu recompensa?

Esta vez hay dos representaciones (¡qué lujo tan inusual!), por lo que aún quedan entradas... para terminar de convenceros, leed las palabras de Lotte Lenya, la mujer de Kurt Weill (que interpretó en el estreno de 1928 el papel de Jenny, la prostituta): "La ópera de los tres centavos seguirá vigente durante mucho tiempo porque trata acerca de la corrupción y la pobreza. La corrupción, sabemos, tiene un gran futuro y, el Señor sabe, ¡vaya un pasado!”.


http://www.revistaaxolotl.com.ar/vvocce05.htm

La traducción es de Luis Domínguez

23 enero 2007

El Theremin

Allá por los inicios del siglo XX, en la era de los vertiginosos inventos y descubrimientos que cambiarían el planeta de forma radical, el mundo de la música y del sonido no quedó al margen de esta vorágine: las primeras grabaciones, la radio... las cosas jamás volverían a ser como antes. En medio de toda esta efervescencia se estaban diseñando los primeros de una serie larguísima de instrumentos musicales que conformarían una nueva familia: la de los electrófonos. Los compositores más aventurados no lo dudaron y comenzaron a escribir música también para ellos; pero en esta época donde la novedad y la originalidad eran valores tan cotizados, igual que se inventaba, se olvidaba, y finalmente sólo sobrevivieron unos poquitos de la larga lista de electrófonos que podéis ver en esta interesantísima página:

http://www.obsolete.com/120_years/

De entre todos estos inventos más o menos estrafalarios y/o biensonantes hoy os voy a mostrar el Theremin. Es un curioso artilugio: tiene dos antenas, una horizontal curvada, y una vertical recta, y el intérprete no ha de "tocar" físicamente el instrumento, sino tan sólo colocar sus manos en las proximidades de cada una de las antenas para controlar la intensidad y la altura... observadlo en este vídeo.




Su sonido parece sacado de una película de ciencia ficción, ya que no en vano fue muy utilizado en las películas de Serie B de los años cuarenta y cincuenta. Este curioso instrumento ha sido utilizado en numerosas ocasiones, incluso en la música pop (The Beach Boys, en su Good Vibrations, entre otros), y ha generado otros instrumentos, no menos curiosos, basados en el mismo principio pero actualizados con la tecnología MIDI. Aquí tenéis uno de estos: el Matryomin, es decir, un Theremin con aspecto de Matrioshka... ¿instrumento? ¿curiosidad? ¿experimento?




¡Gracias, Vicente! (Cuesta, que hay que especificar...)

31 diciembre 2006

... y Feliz Año Nuevo...