09 enero 2007

El palacio de la discordia


En Francia, cerca de Maincy, a unos 50 Km de París, hay un palacio bellísimo rodeado de extensos y no menos hermosos jardines. Se trata del palacio de Vaux-le-Vicomte. Pero ni el edificio ni los jardines en si, siendo tan atractivos, son lo más interesante de esta historia.


Es el año 1653, y Francia está bajo el reinado de Luis XIV. Un hombre hábil, intrigante y ambicioso llamado Nicolás Fouquet, que proviene de una familia que había hecho bastante dinero gracias al comercio, encarga la construcción de un palacio en unos terrenos que había adquirido años antes. Es inmensamente rico por herencia, por matrimonios, y, cómo no, por mérito personal: se trata de un verdadero seductor, es creativo e inteligente y... no en vano estamos en una época en la que es fácil prosperar siendo un mago de las finanzas y careciendo de escrúpulos... Ocupa desde 1653 uno de los cargos más influyentes de Francia: el de Superintendente de Finanzas, es decir, es la persona que decide las compras del estado -una especie de ministro de Economía y Hacienda-. Como tantos y tantos "nuevos ricos", dedica gran parte de su dinero a la protección de las artes y las letras, y a la adquisición y embellecimiento de propiedades con las que provocar la admiración de amigos... y enemigos.
La construcción del palacio y los jardines quedaron al cargo de tres de los más solicitados personajes del momento: el arquitecto Luis Le Vau, el pintor Charles Le Brun y el paisajista André Le Nôtre, que durante los siguientes ocho años se emplearon a fondo para dar forma a este lugar de ensueño...
Una vez concluidas las obras, el pintor Charles Le Brun se instala allí, y comienza el desfile de personalidades: el cardenal Mazarino, los escritores Molière, La Fontaine, Madame de Sévigné o Madame de Scudéry, Luis XIV, la reina madre y María Teresa... y toda la corte en pleno. Se dan suntuosas fiestas en honor de la reina de Inglaterra, y del propio monarca francés...

La fiesta que tuvo lugar el 17 de julio de 1661 en honor al rey reunió a unos 1000 invitados; se estrenó una obra de Molière para la ocasión, la comida fue elaborada por el famosísimo chef François Vatel (tan perfeccionista era que cuentan que se suicidó porque a uno de sus banquetes llegaba tarde el pedido de pescado, pero esa es otra historia), hubo un grandioso espectáculo de fuegos artificiales...

Pero en lugar de agradecimiento, cosechó envidia (a pesar de que el rey le debía inmensos favores), y en lugar de admiración, despertó el odio. Apenas mes y medio más tarde, el 5 de septiembre, Fouquet fue encarcelado por D'Artagnan, el famoso mosquetero, que seguía órdenes del propio rey. Que el detonante de la caída en desgracia de Fouquet fueran el palacio y la magnífica fiesta quizá es leyenda: los historiadores afirman que la detención ya estaba decidida de antemano a causa de varios delitos de corrupción que habían sido destapados por Jean-Baptiste Colbert... pero el hecho es que todos los que habían intervenido en el diseño y construcción del palacio fueron contratados de inmediato por el rey para poner en marcha otro sueño delirante: el palacio de Versalles.

El proceso contra Fouquet fue largo y complejo, y en su caída arrastró a numerosas personalidades de su círculo; pero aunque el rey demandaba para él la pena de muerte, finalmente fue tan sólo desterrado. Luis XIV, furioso, conmutó el destierro por cadena perpetua. En 1780, cuando contaba con 68 años, Fouquet muere en la prisión en la que cumplía su condena; su certificado de defunción jamás fue hallado, y la leyenda (otra más) cuenta que fue envenenado por el mismo Colbert que causó su desgracia.

Poco después del arresto de su propietario, el palacio de Vaux-le-Vicomte fue desmantelado y precintado. A lo largo de su historia ha ido cambiando de dueños que lo han estropeado, arreglado, vendido, alquilado y restaurado hasta llegar a su actual propietario, Patrice de Vogüéque, que lo tiene abierto al público desde 1968. En 1939 el palacio y los jardines fueron declarados monumento histórico; de hecho, es el monumento histórico en manos privadas más grande del mundo.

El palacio de Vaux-le-Vicomte se puede visitar a través de su web: hay un impresionante álbum de fotos enviadas por sus numerosísimos visitantes (por ejemplo, las que ilustran este texto), y unas fantásticas fotos panorámicas (no os perdáis los techos); y si tenéis instalado Google Earth, os recomiendo que viajéis hasta allí.

3 comentarios:

AlexV14 dijo...

Hola Marian, cuanto tiempo sin poner nada.
Luego leo el artículo entero que ahora tengo deberes (puf que bien estaba en navidad jeje)
Una pregunta, la licencia que tienes sale como "some..." no sale los que has elegido, ¿como se pone así? la mia es diferente.
Saludos.

Marian dijo...

Hola, Alex, qué bien verte de nuevo por aquí. Por cierto, que luego me dices quién eres en el insti, que te salude también en persona...

Supongo que te refieres a la licencia de Creative Commons. La mía es esta:

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.5/es/deed.es

dice que "eres libre de copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra
hacer obras derivadas" siempre y cuando reconozcas la autoría, no se utilice con fines comerciales y si se modifica, se distribuya con el mismo tipo de licencia. Hay varias clases, mira cuál es la que más se ajusta a tus ideas.
Sí que he estado un poco "ausente": hay que cuidar a la familia, los amigos, leer, viajar... Pero ya estoy otra vez dando guerra. Luego te visito y te pongo algo...

AlexV14 dijo...

Hola!
La licencia la he probado de mil maneras y no me sale asi... luego ves la que tengo puesta, esta a la derecha.
Luego te saludo y así ves quien soy.

Saludos.