26 septiembre 2007

Brahms... y El Corte Inglés


Brahms... pocas melodías hay, de los miles, millones, trillones de melodías que se han escrito o pensado en el mundo, que puedan competir en capacidad de transmitir emociones, en belleza, en humanidad, en embrujo, en sensibilidad... con las melodías compuestas por Johannes Brahms. Son depositarias de tanta entidad, tanto peso, que se abren paso sin necesidad de empujar, gritar o fingir. Se alzan, se elevan por su propia personalidad y se quedan ahí, convenciendo y enamorando con su sobriedad, con su infinita perfección.

De entre todas las numerosas melodías que compuso, hay una especialmente sobrecogedora. Es el tema del tercer movimiento de su tercera sinfonía. Estos días anda por ahí en la tele una y otra vez, ya que la han utilizado como música de la campaña de otoño de El corte inglés... bueno, pero no han tomado la música compuesta por Brahms, cuya hermosa melodía es completada por una armonización, orquestación, estructura formal... que están a la misma altura. No. Han utilizado una versión de Jane Birkin que triunfó en las listas de éxitos allá por los (según mis adolescentes alumnos) remotos años ochenta del siglo XX, concretamente en 1983. Esta cantante se popularizó por tener una voz pequeña, infantil, que contrastaba con el erotismo y la provocación de sus interpretaciones. Así, la canción Baby alone in Babylon toma esta frase de Brahms y en lugar de continuar, ya puestos, con la segunda melodía del movimiento, perfectamente equilibrada, consecuente y contrastante en su radiante modo mayor con la pesadumbre y desolación de la melodía principal... culmina con una nadería, una banalidad absoluta.

Los publicistas de El Corte Inglés, que no son tontos, tan sólo han utilizado para su campaña la parte de Brahms. No soy enemiga de las versiones, ni de la fusión, todo lo contrario. Pero cuando tienen algo que aportar, cuando ofrecen una nueva visión, cuando enriquecen o sacan a relucir aspectos nuevos que quedan oscurecidos u ocultos. Eso se produce en muchas ocasiones, y así la música revive, vive una nueva existencia. Creo que este no es el caso. Os invito a escuchar el Tercer movimiento de la Terera Sinfonía de Brahms, Poco allegretto, en la interpretación de Rafael Kubelik al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara. Para que resuene en vuestros oídos la pura belleza en lugar de la pura ñoñería.

9 comentarios:

Paulo dijo...

Não conhecia essa "versão" ridícula da Jane Birkin. Já a de Kubelik é maravilhosa. Boa música.

Manuel dijo...

Esta versión "mema" es que me ofende... No aporta nada, es más, empobrece la belleza de todo el movimiento de Brahms: esa melodía descendente contrapuntística en el tema inicial, la progresión del medio, ese tema que rompe el ritmo, esa cumbre melódica en crescendo y la sorprendente e inesperada cumbre melódica en pianísimo justo antes de la reexposición del tema...
Algo positivo puede haber en todo esto: un motivo más para escuchar la pieza original y compararla con este bodrio.
Un saludo y ¡Viva la Mú-si-ca!
Gracias por el artículo.

Marian dijo...

Che viva, che viva... gracias a vosotros por los comentarios.

Recuerdo que una "compañera" de profesión me decía muy seria... yo con Brahms es que no puedo ¡!

Nieves dijo...

Hola Marian, tengo que decirte que eres una caña y me encanta tu blog!
No añado más comentarios.

(Estamos organizando el evento comensal de Albacete)

Hasta pronto!

Nieves.

Marian dijo...

¡Hola, Nieves!

¿Qué tal habéis empezado el curso? A ver si no se demora mucho ese evento comensal en Albacete... Besos.

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Vaya, curiosamente hoy mismo he hecho un post en mi blog sobre este tema. ¡Ahora voy a quedar como un vulgar Sánchez Dragó!
Saludos

Marian dijo...

Uf, nunca pensé que por estos lares iba a aparecer el nombre de semejante ser... Mira que si lo pones en Google y vienes a caer aquí... Es normal que pensemos en Brahms estos días las gentes de bien, porque menudo bombardeo están metiendo... y eso que no veo mucha tele. Gracias por la visita, Pablo.

Bombardino dijo...

Hola Marian:

A continuación cito los comentarios que mi compadre Bardelino hace al respecto de este asunto en su blog www.bardelino.blogspot.com, en el que yo también contribuyo ocasionalmente: "El compositor alemán Johannes Brahms (1833-1897) ha inspirado las siguientes piezas de rock:
Rick Wakeman: “Cans and Brahms” (Fragile, YES, 1971), una adaptación del Allegro giocoso de la 4ª sinfonía de Brahms. El piano eléctrico interpreta la cuerda; el piano de cola, el oboe y el clarinete; el órgano, la parte de metal; el clavicordio eléctrico, la flauta; y el sintetizador, el fagot.
Focus: “Hamburger Concerto” (1974), basado en las Variaciones sobre un tema de Haydn (Op 56a) que hizo el propio Brahms, un tema que parece ser tradicional y que es conocido como “Coral de San Antonio”.
Santana: “Love of my life” (Supernatural, 1999), inspirado en el Poco Allegretto de la 3ª sinfonía de Brahms (y no del Concierto nº 3 para piano, tal como aparece en Rolling Stone 6, p. 50). Según el propio Carlos Santana fue lo primero que escuchó por la radio en una época difícil para él, ya que se había muerto su padre. La canción la compuso junto a Dave Matthews."

Un saludo y no dejes de pasar por Bombassa.

Marian dijo...

Hola, Bombardino, gracias por las informaciones: no tenía ni idea de que brahms hubiera sido inspirador de todas esas piezas... veo que somos muchos los que hemos escrito sobre el anuncio. Seguro que es porque nos encanta Brahms. No dejaré, no dejaré ;)