10 noviembre 2007

Mille regretz, la canción favorita de Carlos V

La Música es la primera entre todas las artes, dado que sirve de alivio tanto al cuerpo como al alma, a la que eleva hacia Dios alejándola de los malos espíritus.
Cristóbal de Morales


Hace algunas semanas pudimos disfrutar de un vídeo precioso en el blog de César Salgado. Se trataba de la canción Mille Regretz, de Josquin des Pres, interpretada por la soprano Paula Bär-Giese acompañada a la vihuela por Hans Meijer.



Mille regretz de vous abandonner
Et d'elonger votre face_amoureuse.
J'ai si grand dueil et peine douloureuse
Qu'on me verra brief mes jours deffiner,
Brief mes jours deffiner.

Mil pesares por abandonaros
Y por alejar vuestro rostro amoroso
Siento tanto duelo y pena dolorosa
Que se me verá en breve acabar mis días,
En breve acabar mis días.

(Aquí lo podéis ver con muchísima mejor calidad de imagen y sonido.)

Cuentan las crónicas que esta hermosa canción se convirtió en una de las músicas favoritas de Carlos V. Está originalmente compuesta para cuatro voces, cosa frecuente en la época, y supuestamente a capella... y digo supuestamente ya que otra costumbre de la época (no tan buena) era no precisar demasiado las cosas en las partituras. Podéis escucharla en la interpretación de los King's singers.

Mille regretz

Los compositores españoles de aquellos tiempos no quedaron al margen de la fama que justamente adquirió esta canción, no se sabe si por influencia de los gustos de tan egregio personaje, así que hicieron sus propias versiones. Una de ellas es la que elaboró Luys de Narváez, del que ya hemos hablado por aquí. La tituló La canción del Emperador, y la podéis escuchar interpretada por Dolores Costoyas, a la vihuela.

Narváez. La Canción del Emperador de Josquin des Pres

Esta música también sirvió de base para la composición de obras religiosas. Otra costumbre de la época era tomar músicas de cualquier procedencia para componer misas. Así, era frecuente encontrar en estas obras litúrgicas melodías de famosas canciones de amor o de otros temas; estas misas así compuestas eran conocidas como misa parodia... un poco como los Simon y Garfunkel o Bob Dylan que que se pueden escuchar en las iglesias católicas post Concilio Vaticano II (salvas sean las distancias). Nuestro admirable compositor andaluz Cristóbal de Morales escribió una misa parodia basada en Mille regretz para ofrecerla al Emperador Carlos V en una de sus visitas a Roma, ciudad en la que trabajó algún tiempo. Esta costumbre fue fulminada unos cuantos años más tarde por el Concilio de Trento, que prohibió toda posibilidad de contagio de elementos profanos en la música religiosa, especialmente en la litúrgica... pero esa es otra historia. Aquí está el Kyrie de esa misa, una verdadera joya, interpretada por el Gabrieli Consort and Players, dirigido por Paul McCressh.

Siempre que trabajo en clase esta época de la historia de la música no puedo menos que lamentar el profundo desconocimiento que existe alrededor de todos estos músicos. En los últimos años he podido alegrarme del avance discográfico de la música anterior al Barroco, pero el Renacimiento musical sigue siendo una asignatura pendiente para muchísimas personas con un buen nivel cultural. Es un pecado que compositores de la talla de los tres que traigo hoy aquí sean menos aún que un nombre, ya que ni su nombre se conoce.


El texto procede de la página Choral Public Domain Library. La traducción es de Luis Domínguez

12 comentarios:

Antonio dijo...

¡Qué suerte, los reyes antiguos! (Mi vecino tiene puesto el volumen de su Hi-Fi -¿esto existe todavía?- a toda leche y está escuchando a Shakira. Creo que me voy a tener que ir a dar un paseo, porque ponerle yo a á el -y a todo el vecindario- el Mille regretz creo que es contraproducente...

eL MAQUINISTA... Jesús Galera Peral dijo...

Como siempre muy interesante. Intento leer todo lo que publicas, pero desgraciadamente no tengo tiempo. Por un lado tendría que decirte, aunque este no sea su sitio, que me inclino por la versión de Astrong y Holliday en el sommertime, aquí me han gustado todas.También me gustaría comentar una pequeña anecdota: estaba preparando un especáculo de títeres sobre el cuento de Garbancito, buscaba música medieval que me ayudará a ambientar el espectáculo, de pronto descubrí los discos que Eduardo Paniagua había hecho sobre las Cantigas de Alfonso X "El Sabio" y otras, me encantó, nunca hubierá pensado que podría llegarme tanto una música tan lejana ¿Por qué es tan desconocida la música medieval? Parece como si no existiera y creo que facilmente tendría un gran público que le encantaría. Bueno como tú revindicabas la música renacentista, yo revindico, también , la medieval (perdón por el atrevimiento). Un saludo, Jesús.

Marian dijo...

Los reyes antiguos no podían escuchar a Beethoven, por ejemplo... yo tuve una vecina que era fan de Demis Roussos: lo ponía a todo volumen mientras limpiaba, para poder oírlo por toda la casa. Yo estudiaba en la UNED, así que me pasaba las mañanas escuchando aquéllo. Ahora, que yo también contraatacaba: era una guerra sin cuartel ;)

Jesús, tú siempre dando ideas: tengo por ahí algunas cosas medievales que creo que te gustarán... yo también creo que la música medieval y renacentista pueden llegar con cierta facilidad al público. De hecho he comprobado cómo enamoran a más de uno en cuanto te acercas sin miedo y sin prejuicios. Un saludo.

Ignacio dijo...

Triqui, triqui, triqui, triqui, triqui, Manumu. Triqui, triqui, triqui, tri. Triqui, triqui, triqui, triqui, triqui, Manumu. Triqui, triqui, triqui, tri

Quien no entienda lo acabo de escribir, que visite este enlace:

http://es.youtube.com/watch?v=0CtYIVV1oOs

Siempre viene bien una sonrisa (y recordar)

Marian dijo...

Ah, con que era manUmu lo que decía... mira que siempre creí que era manAmu. Muy bueno, Ignacio, no he sonreído: me he reído a carcajadas. ¡Gracias!

Antonio dijo...

Lo que yo no sé es cómo estaba orondo el Demis este, con lo que se movía por el escenario :-)

Ignacio dijo...

No, no. Tienes razón. En realidad yo quería haber escrito "Manamu" pero me estaba haciendo tanta gracia el hecho de contar los "triquis" para realizar bien la transcripción, que anoté "Manumu" por equivocación.

Sin embargo, veo que es posible abrir un sesudo debate musicológico al respecto. Hay sitios en Internet que opinan que debe ser "Banamu" (precisamente uno, sobre dudas existenciales) mientras otros se decantan más por la opción del "Badapu".

Llegados a este punto de incertidumbre cabe preguntarse ¿Y si el autor lo que en realidad nos quería transmitir era, sencillamente, "Mon Amour"?.

¿Y triqui? ¿qué significa "triqui" (aparte de ser el nombre del monstruo de las galletas)?

Sería interesante saber que opina tu vecina al respecto ya que es muy probable que conozca la composición en profundidad.

Por cierto, creo que nos hemos desviado ligeramente del tema principal del post...

Marian dijo...

Interesante debate musicológico. Lástima que a mi vecina le perdí la pista porque se mudó a dar la tabarra a otra vecindad... Dado que el tipo es griego, lo más probable es que dijera τρικι τρικι τρικι τριιικι τρικι μανουμύ, τρικι τρικι τρικι τριιι, lo cual no cierra el debate, sino que lo deja abierto a nuevas aportaciones... un poco desviadillo del principio va, pero no en vano tengo un máster en Cerroubedismo (lo hice con mi buen amigo Antonio). Besos.

capital dijo...

Bueno, a carcajada limpia con lo del triqui triqui, es buenísimo, ¡que tiempos¡, pero.. y la ropa. ¿que me decis de la ropa?, insuperable. Aun, aun hay gente que le sacaría partido.

Paulo dijo...

Muito bonita a canção. Vale a pena vê-la no sítio original e viajar no tempo.
Só agora tive tempo para visitar estas tuas entradas mais antigas...
Muito boas, como nos habituaste.

Saludos.

Gabriel Méraud dijo...

Tomar canciones existentes para adaptarlas a una determinada funcionalidad, atraviesa todas las épocas. Quizás es lo más interesante de una canción: cambia pasando de voz en voz y vuelve más transparente la realidad de que estas criaturas están vivas. La musica de cancha (de futbol) es coreada con estas mutaciones. La murga porteña adaptaba canciones conocidas de la época con textos de sátira política. Aun una partitura fuertemente determinada en la notación que la envasa, hace siglos en papel, está viva y será imposibles evitar sus mutaciones. Tal como la historia: el suceso histórico está en si mismo cerrado. Ya aconteció. No podemos modificarlo. Pero las distintas generaciones, iran proponiendo distintos relatos del mismo suceso. Así vamos proponiendo, generacionalmente, nuestra propia visión de las mismas obras, tantas veces visitadas.

Marian dijo...

Paulo, Gabriel, gracias por vuestro comentario. Un abrazo.