13 noviembre 2007

Lo que hay que ver: un blog... de cine (y mucho más)


Hoy no voy a recomendaros un blog o una página de música, de educación o de TIC. Acaba de nacer un blog que hablará de cine, teatro, libros... (aunque como su autor es un melómano empedernido ya se le ha escapado algún comentario musical por ahí). Se llama Lo que hay que ver, y esta es la presentación, en palabras de su autor:

Soy un consumidor compulsivo de libros, cine, teatro, arte, música clásica y ópera. Sigo con cierto desmayo la actualidad sociopolítica y procuro distinguir las voces de los ecos, lo que resulta a veces complicado con el nivel de ruido que padecemos a diario. Intentaré compartir con quien recale fortuita o deliberadamente por estas costas todo lo que me parezca recomendable y valioso de cuanto vaya observando en el mundo de la cultura, aunque sólo sea para poner un minúsculo granito de arena en la conciencia colectiva en que se está convirtiendo la Red.

Su autor es Luis Domínguez, (al que conocéis porque ha colaborado con sus traducciones en este blog tantas veces como se lo he pedido), y estoy segura de que pasaréis un buen rato leyendo sus crónicas y opiniones... podréis coincidir o no con sus puntos de vista, pero su escritura es un verdadero regalo y sus comentarios son siempre agudos, sensibles e inteligentes. Espero que tenga una larga vida y muchos seguidores. Si os gusta el cine, no lo dudéis... y no es pasión de hermana...

2 comentarios:

Luis dijo...

Gracias, hermana, por este flagrante caso de tráfico de influencias. Aunque lo niegues, es pasión de hermana lo que te mueve al ditirambo. Yo, que me conozco mejor que tú, no tengo tanta fe en mí mismo y sospecho fundadamente que este blog no será más que el último de una ya larga lista de abortos. Tú sí que vales: a las pruebas me remito. Por cierto, que vaya día fuiste a elegir para recomendarme: cuando, al querer arreglar un imprevisto e incomprensible desajuste en el tamaño de la letra, se alteró sin ninguna justificación el formato de varias entradas, juntándose abusivamente unas palabras con otras, justo cuando tenía que salir pitando para la ópera. Si hubo ayer algún despistado que fuera a curiosear, se encontraría con un desaguisado mayúsculo que creo haber solucionado ya. Me callo. Un beso.

Marian dijo...

Bueno, era el día de los desaguisados; porque no soy supersticiosa, que si no, creería que algo tuvo que ver que fuera martes y trece. A ver si hoy todo sale mejor (incluidos los caracteres de tu recién nacido). Besos.