26 noviembre 2007

Scott Joplin y Marvin Hamslich dan El golpe

Estos días que he estado trabajando sobre los orígenes del jazz, al escuchar diferentes ragtimes he estado recordando sin cesar la maravillosa película que ha convertido en inmortal, para gran parte del público actual, la música de Scott Joplin. La banda sonora de The Sting (El golpe, en español) fue realizada por Marvin Hamslich, y le proporcionó un óscar a la mejor banda sonora adaptada. Esto sucedió en 1973 y, además de esta estatuilla, logró otras dos en ese mismo año: uno a la mejor banda sonora original y otro por la mejor canción, ambas de la película The way we were (Tal como éramos, como fue traducida por estos pagos). Barbra Streisand era la intérprete de aquella canción. Debió irse contento el bueno de Marvin aquella noche...

La música de The Sting es, para mi gusto, perfecta. Da el pulso preciso a la película, ayuda a caracterizar a los personajes, no estorba en ningún momento, es una aliada inmejorable. Muchas veces la música guarda una relación temporal con lo que se narra en la película, otras veces se producen anacronismos (buscados o no) más que evidentes... ambas posibilidades pueden resultar beneficiosas para la historia o por el contrario, echarla a perder. En este caso la acción se sitúa en el año 1936 y la música que se escucha es de finales del XIX o principios del XX... Scott Joplin, el autor de la mayoría de las piezas que podemos escuchar en ella, murió en 1917, casi veinte años antes de los hechos que se narran. Este anacronismo no interfiere para nada en la ambientación, y es tan grande la identificación de la música con la trama y la psicología de los personajes que, ni conociendo el dato, llega a molestar.

Como supongo que muchos sabréis, un ragtime es un tipo de música que causó furor en Estados Unidos especialmente en la primera década del siglo XX. Se interpretaba al piano, y musicalmente se caracteriza por tener un ritmo normalmente binario (como el de las marchas) en el acompañamiento (con un machaqueo continuo de corcheas) y abundantes síncopas y cambios de acentuación en la melodía. Este estilo musical se popularizó, además de por su carácter desenfadado y divertido, porque se vendía en rollos perforados para los pianos mecánicos o pianolas que solía haber en bares y locales de alterne, con lo que no hacía falta que hubiera un pianista: el mecanismo se encargaba de proporcionar esta música, rítmica y jocosa, sin tener que pagar el sueldo al intérprete. Scott Joplin, un pianista negro de formación clásica, se hizo enormemente popular gracias a este estilo, en especial por su Maple Leaf Rag (un auténtico best-seller, del que se vendieron decenas de miles de partituras y rollos de pianola); fue completamente olvidado después de su muerte, y posteriormente fue rescatado del olvido gracias a The Entertainer, el ragtime que aparece al principio de The Sting.

Muchas veces tengo la sensación de que las películas tienen demasiada música... reconozco mi deformación profesional, y que el oído se me va detrás de los sonidos quizás más de lo normal; hay películas de gran calidad que me han llegado a exasperar por el abuso de la música no diegética. Este no es el caso, evidentemente. Son contados los fragmentos en los que aparece un sonido musical, y la música está tan perfectamente unida a su momento que roza la perfección... Las partituras originalmente creadas para el piano son a veces orquestadas, se aceleran en ocasiones, a veces se ralentizan, pero siempre están al servicio de la historia. Os traigo las secuencias en las que hay música para que juzguéis por vosotros mismos y os animéis a ver la película los que no la conocéis, o a volverla a ver los que sí.

The Enterteiner. El comienzo de la película es casi como una obertura de ópera. Las imágenes de los personajes acompañadas de este ragtime nos presentan el ambiente pícaro y burlón que va a estar presente en toda la película. Es un sabroso aperitivo, una promesa de diversión.


The easy winners. Tan adecuado el título como la propia música... tras un timo perfecto, Johnny Hooker (Robert Redford) invierte sus ganancias. ¿Seguro que Scott Joplin no había leído el guión cuando escribió esta música?




El momento más triste de la película es el de la muerte de Luther, el maestro timador con el que trabaja Hooker. Hamlisch hace para este momento un arreglo de la serenata mexicana Solace, de la que sólo se escuchan unos compases a modo de marcha fúnebre. Posteriormente, se recupera la melodía original para enlazar esta escena con el capítulo siguiente de la película, en el que Hooker marcha a Chicago en busca de Gondorff (Paul Newman), uno de los mejores timadores del momento, para aprender de él el oficio "a lo grande".




Pine Apple Rag. Gladiolus Rag. Hamlisch funde dos rags para ilustrar otra nueva escena: el cambio de imagen al que Henry somete a Johnny forma parte de la preparación del próximo golpe... El Golpe.




Una persecución trepidante se convierte, por obra y gracia de la música, en una hilarante danza. Como siempre, Hooker consigue escapar.



La secuencia más poética de la película es la de la noche anterior al gran día. La serenata Solace, de nuevo, ahora para mostrarnos a los protagonistas en la intimidad y en toda su soledad... Hooker pasa la noche con la camarera, uno de los inolvidables personajes secundarios de esta película, una mujer con pasado y aparentemente sin futuro. Ni Hooker ni Gondorff pueden dormir. Gondorff pierde, por una vez, su aire socarrón, y se aparece nervioso y vulnerable. La música es un bálsamo, un respiro antes del frenético desenlace.




La secuencia final es un verdadero mecanismo de relojería. Como la otra gran escena de la pelícual, la partida de cartas en el tren, carece de música. La música reaparece antes de que hayamos podido asimilar que todo ha salido bien, y así, los compases de The Enterteiner nos acompañan a la despedida de los dos protagonistas inolvidables de esta increíble aventura. Y con ese buen sabor de boca, los títulos de crédito son acompañados por The Rag Time Dance, un brillante final para esta deliciosa farsa.



Las músicas proceden de dos versiones diferentes. Una, la de piano solo, está grabada a partir de los rollos originales de Scott Joplin para los pianos mecánicos de la época. La otra son arreglos para violín y piano de Itzhak Perlman interpretados por él mismo al violín con el acompañamiento de André Previn, al piano.

11 comentarios:

Oscar dijo...

¡Excelente post Marian! Me han entrado ganas de ver otra vez la película.
Un saludo.

Paulo dijo...

Marian, que post magnífico. Tal como o Oscar, fiquei com vontade de rever o filme. Com aqueles actores e aquela música (e com os teus esclarecimentos), será um prazer imenso.

Marian dijo...

De eso se trata, de disfrutar del cine y la música... ;)

NIEVES dijo...

Hola Marian!

Tengo que confesarme un poco antijazz, la verdad es que no me va mucho esta música. Esto me influyó a la hora de dar el tema del jazz en clase hasta tal punto que conseguí aburrir a mis alumnos.Lo intenté de verdad, pero me resultaba pesadísimo, ya ves. Si llego a empezar el tema ahora, hubiera sido una caña explicarlo en clase, pues estoy segura de haberles motivado mucho más después de haber leído tus entradas sobre este tema. Una pena, porque no hay cosa que me fastiede más que aburrir y aburrirme en clase.Tengo que agradecerte infinitamente que hayas tratado estos temas en tu blog. Aún así, sigue sin apasionarme pero he dejado de abrrecerla que para mí es mucho!!.

En fin guapetona, gracias otra vez por estos materiales, para mí tan valiosos. El próximo año,mi tema del jazz será completamente distnto!!

Espero que nos veamos pronto, aunque no te escriba por aquí a diario sí te leo casi diarimente. Por cierto me he quedado "plof" después de los descrubimientos de la supuesta santa Cecilia, con la fé que yo le tengo.

Un beso

Nieves

Marian dijo...

¡Hola, Nieves! El jazz es una música rica y compleja... como todos los estilos musicales no tiene por qué gustar a todo el mundo. Yo reconozco mi ignorancia, ya que tampoco he dedicado demasiado tiempo a su estudio, y también porque las oportunidades para escucharlo en directo (que creo que es como hay que escucharlo, no sólo el jazz sino toda la música, pero especialmente el jazz) en Albacete no abundan. A mí me gusta muchísimo el jazz clásico; el contemporáneo me viene un poco grande, pero me pasa como con el flamenco: aunque no termine de entrarme, me interesan mucho desde el punto de vista musical.
A nuestros alumnos es realmente difícil llegarles con este tipo de música, y con otras muchas... yo siempre digo que si no soy capaz de venderles a Bach, que es algo de lo que estoy absolutamente convencida, cómo les voy a vender cosas en las que creo menos. Pero al menos hay que intentarlo, engañarlos para que escuchen y conozcan. No pretendo que les guste, porque quizás no es este el momento. Pero no voy a escamotearles su conocimiento porque de entrada lo rechacen... Besos fuertes fuertes para allá.

capital dijo...

Menudo trabajazo en esta entrada, se puede decir que has desmenuzado la película casi compas por compás. Preciosa la música. Todo un regalo.

Antonio dijo...

Marian, entre tu hermano y tú sumáis como muchos mortales juntos. ¡Qué articulazo has colocado como quien no quiere la cosa! Muchas gacias otra vez.
Y fíjate qué casualidad: conservo todavía un cassette, "Ragtime" de Scot Joplin, que me grabó -allá por los primeros años ochenta- mi amigo Agustín. Y tu post me ha servido para traérmelo a la mente y recordar que hoy es su cumpleaños. Lo he felicitado gracias a tu post: ha sido todo un "golpe"...

Luis dijo...

Estupendo análisis. Coincido contigo en que a veces, una música mal empleada puede echar a perder una película, o algunas partes de ella. Hace unos días sentí un poco de impaciencia con el uso en bucle que hace 'Redacted' de una solemne y estremecedora música de Händel (creo recordar) para acompañar las escenas de tensa vigilancia por parte de un destacamento norteamericano en Irak. La música ahí creo que confiere a las imágenes una sensación de tensa expectación que sin ella no tendrían; pero las repeticiones constantes del mismo fragmento, más que sobrecogernos, cansan un poco. Gracias por tus interesantísimas lecciones de música en el cine.

Marian dijo...

Hay muchísimos ejemplos... uno ya lo comenté por aquí, a cuenta del Canon de Pachelbel, y el Begin the begin, de Cole Porter en la oscarizada "Volver a empezar", que no he vuelto a ver pero que recuerdo como un latazo no sé si por la música en particular o por el conjunto en general. Recuerdo otra, creo que protagonizada por la divina Greta Garbo, que abusaba del Romeo y Julieta de Chaikovski hasta la desesperación... (cómo será que he olvidado hasta qué peli era)... y aunque normalmente me gusta muchísimo tanto la música que elige como el modo en que la utiliza, Stanley Kubrick también se pasa un poco con Händel y Schubert en Barry Lyndon. Etc, etc, etc...
Antonio, Tomás, Luis, sóis unos soles los tres.

Jesús dijo...

Olé. Vaya que la faena te ha quedado niquelá.

Eres una mina de conocimiento,
voy a leerte con detenimiento.

Un saludo.

Marian dijo...

Que exagerado... sólo he sido una hormiguita minuciosa y recopiladora; conocimiento, conocimiento, lo que se dice conocmiento... pero muchas gracias por tus palabras. Y las gracias a ti por tu visita.