27 enero 2008

El himno, otra vez


Mi amigo Antonio me deja un interesante comentario en la entrada que escribí hace unos días acerca del himno nacional, y creo que merece la pena volver otra vez sobre el tema. Ha encontrado, navegando por la red, un posible origen musulmán para tan patria música: una nuba (que es, más o menos, un conjunto de canciones árabes en un mismo tono) de Ibn Bayá, un músico, teórico y filósofo que vivió en Zaragoza entre los siglos XI y XII. La podéis escuchar en la interpretación de Eduardo Paniagua y Omar Metioui, excelsos intérpretes e investigadores de la música andalusí. No es que sea completamente igual, pero uno de los finales de frase es idéntico... independientemente de que sea el verdadero origen, la música es bonita y está bellamente interpretada. Y, como dice Antonio, menudo filón para la Alianza de las Civilizaciones.

También recibí un correo electrónico con la letra alternativa para el himno que compusieron los increíbles Gomaespuma... divertida y muy nutritiva.

9 comentarios:

Paulo dijo...

Marian, é grande a semelhança musical, sim. Muito curioso.

Mas fiquei mesmo encantado com a versão gastronómica.

Saludos.

acordeprometeo dijo...

Que bueno...la verdad es que el parecido de la nuba es inconmensurable. Es una apreciación muy sutil. De diez como en todo. Espero que esta sutileza no haga pensar a más de un loco de AlQuaeda que España les pertenece por ello. En fin... me encantó. La versión gastronómica de gomaespuma sería también buena opción para la letra..jejeje.

Un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias por la entrada, Marian. Me extraña que no conocieras la noticia, sabiéndote tan adicta a la navegación virtual... ¿A que suena bien? ¿Te imaginas a la selección olímpica cantando al son del laúd y con ecos sufíes? ¿Y a Plácido Domingo entonando la nuba? En vez de podio le pondrán un minarete...

Antonio dijo...

Gracias por la entrada, Marian. Me extraña que no conocieras la noticia, sabiéndote tan adicta a la navegación virtual... ¿A que suena bien? ¿Te imaginas a la selección olímpica cantando al son del laúd y con ecos sufíes? ¿Y a Plácido Domingo entonando la nuba? En vez de podio le pondrán un minarete...

(Perdona por la repetición del comentario: es para ver si aparece la foto que acabo de incorporar a mi perfil...)

Marian dijo...

Paulo, qué bien verte de vuelta, espero que hayas disfrutado de tus paseos por el Sena.

José Manuel, el diez a Antonio, que fue el que encontró esta joya. Y los de AlQaeda no necesitan excusas para hacer todo el daño posible, desgraciadamente. Es una lástima que lo de la Alianza de las Civilizaciones nos dé risa hasta a los ingenuos.

Antonio, qué aspecto tan desesperado se observa en tu nuevo look... ¿son los de la ESO los que así te tienen? Lo de mi afición a la navegación virtual está sufriendo últimamente porque tengo demasiadas ocupaciones para un tiempo cada vez más limitado, mira, ni café he tomado esta mañana. Supongo que estarás advertido de la celebracion del marteslardero...

Víctor Barbero dijo...

La verdad es que la nuba tiene cierto parecido con la Marcha Real, pero también se lo encuentro con... ¡la famosa melodía del Casio VL-1!

¿Quién no ha jugado con uno de estos pequeños teclados? Lo peor de todo es que por semejanza... ¿la Marcha Real se parece a la melodía del Casio VL-1? No, tampoco tanto. Aquí dejo un enlace a un vídeo con la famosa melodía:

http://www.youtube.com/watch?v=WVDw7uPnfa8

Marian dijo...

Víctor, pero qué bueno lo del Casio... el caso es que yo andaba dando vueltas a esa música y ¡zas! ¡era el casio! ¡Gracias por el apunte!

doscontratres dijo...

Hola, soy nuevo por aquí, aunque me paso por el blog desde hace un tiempo. La cuestión del himno creo que tiene más miga de la que parece. Creo que la "supuesta" necesidad de una letra en el himno es una muestra del problema de la semanticidad de la música instrumental pura, y de la posibilidad o no de comunicación de contenidos a través de la música. Y estos problemas están en la música desde los griegos. El tema me recuerda una anécdota. Brahms, al acabar un concierto, fue abordado por una señora que le dijo "muy bello lo que ha tocado al final, pero ¿qué ha querido decir con ello?. Brahms fue al piano y tocó otra vez la pieza.

Marian dijo...

La anécdota es estupenda, muchas gracias por compartirla. Como decía Aldous Huxley, Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música. Yo creo que la música pura e instrumental tiene un poder enorme de expresión y comunicación, y nuestro himno tal y como está, sin texto, puede hacer que cada uno de sus oyentes imagine una patria personal, diferente a la de los demás, su propio significado del concepto de España. Si le ponemos un texto, el significado será necesariamente más limitado, a no ser que el texto tenga un valor poético tan grande que su capacidad de evocación sea tan poderoso como el de la música... aunque nunca lo será mayor. Pero dudo mucho que esto sea posible.